Ayer un amigo me invitó a acompañarle mientras practicaba su afición a la pesca. Aunque la pesca nunca ha sido lo mío, fue una buena oportunidad para conocer un nuevo rincón de Sydney. Estuvimos en Botany Bay, una bahía al sur de la ciudad desde donde admiramos una hermosa puesta de sol. En cuanto a la pesca, aprendí mucho sobre este pasatiempo tan desconocido para mi, aunque creo que no llegué a morder el anzuelo.
Al otro lado del Pajares
Un asturiano al otro lado del mundo
domingo, 9 de junio de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
Vivid Sydney
El año pasado por estas fechas me llamó la atención un video de una proyección de luces sobre el edificio de la Ópera de Sydney, que incluía un espectacular "derrumbe" del edificio. Se trataba del festival Vivid Sydney, y en ese momento no me imaginaba que podría presenciar la siguiente edición en persona.
Un año después, estoy en Sydney, y he visitado los coloridos y luminosos montajes del Vivid Sydney 2013, unas 60 instalaciones repartidas en plena calle en dos de los lugares más significativos: Circular Quay (donde está la Ópera y el puente) y Darling Harbour. Durante dos semanas, tras el temprano atardecer, se encienden las luces y comienza la música, creando un efecto magnífico. Las atracciones incluyen proyecciones gigantescas (algunas interactivas) sobre las fachadas de algunos edificios. También hay iluminaciones coloristas del puente y los rascacielos, coreografías musicales con fuentes, vídeos y rayos láser, y otros montajes más pequeños pero interesantes. He tomado algunas fotos a pulso con el móvil, aunque no son muy buenas. Se aprecia mejor en videos profesionales, o en galerías de fotos en Flickr.
Un año después, estoy en Sydney, y he visitado los coloridos y luminosos montajes del Vivid Sydney 2013, unas 60 instalaciones repartidas en plena calle en dos de los lugares más significativos: Circular Quay (donde está la Ópera y el puente) y Darling Harbour. Durante dos semanas, tras el temprano atardecer, se encienden las luces y comienza la música, creando un efecto magnífico. Las atracciones incluyen proyecciones gigantescas (algunas interactivas) sobre las fachadas de algunos edificios. También hay iluminaciones coloristas del puente y los rascacielos, coreografías musicales con fuentes, vídeos y rayos láser, y otros montajes más pequeños pero interesantes. He tomado algunas fotos a pulso con el móvil, aunque no son muy buenas. Se aprecia mejor en videos profesionales, o en galerías de fotos en Flickr.
domingo, 19 de mayo de 2013
Pyrmont Festival
Esta semana se celebra el Pyrmont Festival, un evento cultural-gastronómico en el barrio donde vivo. La principal atracción consistió en una degustación de vinos que ha tenido lugar este fin de semana. Esta tarde, aprovechando un atardecer particularmente hermoso, me di un paseo por las casetas.
Redfern
Ayer estuve haciendo una visita guiada por Redfern gracias a la invitación de unos amigos. Se trata de un barrio de Sydney a poca distancia del centro, no particularmente bello, pero de cierto interés histórico y social por su notable concentración de población indígena.
Cuando los primeros colonos ingleses llegaron a Australia, se encontraron con que el país no estaba vacío. Lo que pasó a continuación es una historia cruel que se prolonga hasta nuestros días, y de la que no puedo hablar con autoridad pues apenas conozco algunos detalles. Es un tema muy delicado aquí en Australia, y que ha creado una situación social tensa. Precisamente Redfern es tristemente célebre por unos disturbios que sacudieron el barrio hace unos años. No obstante, se están haciendo esfuerzos para mejorar la convivencia.
La visita incluyó un gimnasio fundado por un ex-boxeador indígena. La nota peculiar consiste en que policías e indígenas celebran combates todas las semanas en un intento de que la agresividad se quede dentro del cuadrilátero. En los muros de Redfern pude ver unos cuantos murales muy coloridos, creados por artistas locales en colaboración con los jóvenes del barrio, o un huerto urbano mantenido colectivamente por la comunidad. Estuve en una cafetería-taller donde puedes tomarte un café mientras te arreglan la bicicleta. Y también visité algunos proyectos de regeneración urbana, que incluyen la conversión de los antiguos talleres del ferrocarril (Carriageworks) en un espacio comunitario y empresarial, donde ahora hay mercados, centros culturales y empresas tecnológicas.
Cuando los primeros colonos ingleses llegaron a Australia, se encontraron con que el país no estaba vacío. Lo que pasó a continuación es una historia cruel que se prolonga hasta nuestros días, y de la que no puedo hablar con autoridad pues apenas conozco algunos detalles. Es un tema muy delicado aquí en Australia, y que ha creado una situación social tensa. Precisamente Redfern es tristemente célebre por unos disturbios que sacudieron el barrio hace unos años. No obstante, se están haciendo esfuerzos para mejorar la convivencia.
La visita incluyó un gimnasio fundado por un ex-boxeador indígena. La nota peculiar consiste en que policías e indígenas celebran combates todas las semanas en un intento de que la agresividad se quede dentro del cuadrilátero. En los muros de Redfern pude ver unos cuantos murales muy coloridos, creados por artistas locales en colaboración con los jóvenes del barrio, o un huerto urbano mantenido colectivamente por la comunidad. Estuve en una cafetería-taller donde puedes tomarte un café mientras te arreglan la bicicleta. Y también visité algunos proyectos de regeneración urbana, que incluyen la conversión de los antiguos talleres del ferrocarril (Carriageworks) en un espacio comunitario y empresarial, donde ahora hay mercados, centros culturales y empresas tecnológicas.
domingo, 12 de mayo de 2013
Rascacielos de Sydney
En este blog ya han aparecido algunas fotos del skyline de Sydney, por ejemplo desde Taronga Zoo, o desde Darling Harbour. Sydney no se distingue por tener rascacielos especialmente altos en relación con otras ciudades del mundo, ni siquiera en Australia. El edificio más alto de Sydney sólo ocupa la octava posición en el "ranking" australiano (excluyo la Sydney Tower, el "pirulí" de Sydney, del que ya hablaré otro día). A diferencia de las ciudades españolas, dominadas por los "bloques" de edificios, Sydney concentra los edificios altos unos pocos núcleos, siendo el CBD (Central Business District) el principal de ellos. Fuera de estas áreas de concentración de rascacielos, el paisaje está dominado por enormes extensiones de zonas de menor densidad de población y desarrollo muy horizontal, que se extienden hasta 50 km en algunas direcciones. Como las calles están llenas de árboles, la ciudad se "pierde" en una extensión verde, como también pude observar cuando subí a la Torre CN en Toronto.
Hoy traigo al blog retratos individuales de algunos de los rascacielos del CBD:
Hoy traigo al blog retratos individuales de algunos de los rascacielos del CBD:
sábado, 27 de abril de 2013
Farewell, monorraíl
Sydney tiene una línea de monorraíl, aunque por poco tiempo. Se inauguró en 1988, y será desmantelada dentro de apenas 2 meses. Pese al aspecto futurista de este medio de transporte, a Sydney le ha llevado 25 años darse cuenta de la nula utilidad práctica de esta línea. Su precio (5 dólares por viaje), la escasa distancia entre estaciones, su ridícula capacidad (unas 40 personas por tren), su recorrido circular que dura 12 minutos y que no lleva a ninguna parte, y el hecho de que circule sólo en un sentido conspiran para hacerlo ineficiente como transporte público. Sólo los turistas encuentran algún interés en subirse al monorraíl. De hecho, su supervivencia hasta ahora sólo se explica desde esa perspectiva: por 5 dólares, el monorraíl te ofrece "sobrevolar" las calles comerciales del centro, y del espectacular Darling Harbour, con la ventaja de tener asientos, aire acondicionado y poder permanecer dentro del vagón recorriendo el bucle durante todo el día, si no tienes nada mejor que hacer.
Desde que se anunció su jubilación, el monorraíl pasea decorado con carteles de despedida ("Farewell, Sydney"), tratando quizás de hacerse un hueco en la memoria de la ciudad como uno de sus símbolos. También es un guiño para que los habitantes suban a dar un último viaje. Eso es lo que he hecho yo hoy: viajar en el monorraíl sólo por el hecho de poder contar la experiencia.
Ahí van unas fotos de mi archivo personal, con el monorraíl cruzando una y otra vez el Puente de Pyrmont, lo cual puede hacer incluso cuando el puente giratorio está abierto. Por desgracia, las ventanas del monorraíl están sucias y rayadas, por lo que resulta difícil hacer fotos desde su interior.
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Acuario
Esta mañana visité el Acuario de Sydney. Hace 8 meses que paso a diario por delante del acuario, pero todavía no había entrado. El precio de la entrada (38 dólares) tampoco invita, la verdad.
Una vez visitado, puedo decir que el acuario no es muy grande, y no creo que esté entre los más espectaculares del mundo. No puedo compararlo con el Acuario de Gijón porque no he visitado este último. En cualquier caso, es fascinante tener esta ventana al mundo submarino, y poder caminar entre tiburones (convenientemente resguardado tras un grueso vidrio, por supuesto). Por fin pude ver bien al escurridizo platypus, y también disfruté del colorido ecosistema de la barrera de coral y de los fieros tiburones nadando a mi alrededor.
Una vez visitado, puedo decir que el acuario no es muy grande, y no creo que esté entre los más espectaculares del mundo. No puedo compararlo con el Acuario de Gijón porque no he visitado este último. En cualquier caso, es fascinante tener esta ventana al mundo submarino, y poder caminar entre tiburones (convenientemente resguardado tras un grueso vidrio, por supuesto). Por fin pude ver bien al escurridizo platypus, y también disfruté del colorido ecosistema de la barrera de coral y de los fieros tiburones nadando a mi alrededor.
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