lunes, 10 de noviembre de 2014

Gerringong - Kiama

Hace unos meses hice un recorrido por varias localidades de Illawarra. Entre otros lugares, visité Kiama, y ya entonces anuncié mi intención de volver por allí para hacer una ruta. Ayer cogí el tren y en unas dos horas y media llegué a Gerringong, una pequeña localidad 130 kilómetros al sur de Sydney. Parece un lugar muy tranquilo que ocupa una ladera y un brazo de tierra entre una larga playa y un lago costero. Ese fue el punto que elegí para comenzar a recorrer la senda costera que me llevó hasta Kiama, unos 12 kilómetros más al norte.

Nada más empezar a caminar ya se observan algunas similitudes entre esta región y Asturias. El paisaje es verde, el perfil de la costa alterna playas y acantilados. En lugar de la densa vegetación forestal a la que estoy acostumbrado más cerca de la ciudad, aquí hay grandes praderas delimitadas por alambres o incluso algún muro de piedra. En ellas pasta el ganado. Por cierto, que estas praderas no eran tales hace 200 años. La masa forestal de esta región fue rápidamente talada y su valiosa madera fue utilizada en la construcción de la colonia.

El camino no tiene ninguna dificultad. El sendero no está muy marcado, pero resulta inconfundible porque está convenientemente segado. Un cartel advierte al paseante de que no debe salirse de lo segado, entre otros motivos por los bichos que pueda haber entre la hierba. Las vistas son muy hermosas y compensan ampliamente el desplazamiento. Se atraviesan varias playas y se puede observar la geología del terreno, también diferente a la de la cuenca de Sydney. Aquí las rocas sedimentarias se combinan con las ígneas, dando más variedad al terreno.







martes, 4 de noviembre de 2014

Sculpture by the sea

Cada año durante esta quincena el paseo costero que sale de Bondi hacia el sur se convierte en una exposición de esculturas al aire libre. Es muy popular y parece que medio Sydney estuviese allí, incluso entre semana. Este año fui durante un atardecer sorprendentemente frío y con el mar agitado, lo que proporcionó un marco muy bonito.







domingo, 26 de octubre de 2014

Otra vez los 7 puentes

Al igual que el año pasado, hoy participé en el 7 Bridges Walk junto con varios miles de personas más. Para los que no se acuerden, se trata de una actividad benéfica en la que se recorren 27 kilómetros alrededor del puerto de Sydney, que aquí dicen que es el más bonito del mundo. Resulta imposible juzgar si tienen razón, pero sin duda es muy hermoso. Tiene una longitud de costa de 317 kilómetros. Para poner esa cifra en perspectiva, Asturias, incluyendo todos sus accidentes geográficos y rías, tiene 401 kilómetros de costa. Afortunadamente los puentes que cruzan los múltiples brazos de la bahía permiten acortar el recorrido a 27 kilómetros.

También como el año pasado, la organización del evento fue impecable, así como el espíritu participativo de los ciudadanos, tanto los caminantes como los vecinos que ofrecen limonada o te refrescan con la manguera del jardín. Hoy se agradecía especialmente ya que el sol apretaba y la temperatura superó los 30 grados. Hay tramos más llanos y otros, especialmente en la parte norte, que son un continuo subir y bajar. La ruta tuvo un par de variantes respecto al año pasado. Una obligada por las obras de los rascacielos en el solar de Barangaroo, y otra para conocer una agradable senda en Tambourine Bay.

domingo, 19 de octubre de 2014

Spit Bridge - Roseville Bridge

Hoy hice otra ruta por la orilla de uno de los brazos del puerto de Sydney, el Middle Harbour. La ruta comienza en el puente levadizo de Spit, el mismo sitio donde arranca la popular ruta a Manly que ya he hecho un par de veces. En lugar de dirigirme hacia la costa, hoy fui hacia el interior, remontando el Middle Harbour.

Los primeros kilómetros de la ruta transcurren por un barrio acomodado, y luego el camino se introduce en un parque natural. En esta zona se puede observar el aspecto que debía tener todo el puerto de Sydney antes de que la ciudad lo envolviese. Casi todo el camino transcurre en una semisombra entre la abundante vegetación. La ruta enlaza varias sendas y en general está bien señalizada, aunque en algunos puntos clave hay que consultar el mapa y el GPS para orientarse. Hay tramos que están muy bien acondicionados, intercalados con otros que todavía no han arreglado y que tienen pasos algo complicados.

Durante la ruta se rodea una preciosa bahía, se pasa junto a un campo de tiro abandonado y una minúscula y hermosa playa. Como siempre, las formaciones rocosas resultan sorprendentes, y en este caso de manera especial un "puente natural" que desafía el sentido común.

Después de unas horas caminando llegué al Roseville Bridge. No es obvio cómo cruzarlo de forma segura, pero después de algunas vueltas encontré el paso peatonal. Desde el barrio de Roseville inicié el regreso en autobús.







sábado, 11 de octubre de 2014

Sydney FC 1, Melbourne City 1 (D. Villa)

Ayer asistí al partido de fútbol entre el Sydney FC y el Melbourne City en el Allianz Stadium, situado junto al Centennial Park, a apenas un paso del centro. Era el primer partido de la nueva temporada de la A-League, la Primera División australiana, de la que forman parte solo 10 equipos, uno de ellos neozelandés. La asistencia fue de 25.000 personas, muy superior a la habitual en este estadio. Uno de los atractivos del partido era la rivalidad con Melbourne, la otra gran ciudad australiana. Curiosamente el Sydney juega con camiseta azul, mientras que los visitantes visten rayas rojiblancas, por lo que el derbi recuerda a otra rivalidad en tierras muy lejanas (y tiempos lejanos, también).

El otro motivo de expectación era el debut de David Villa con el Melbourne City. El de Tuilla acaba de aterrizar en Australia para jugar durante unos pocos meses antes de dar el salto a la liga norteamericana. Como anécdota, durante la presentación de los jugadores el videomarcador indica su nombre, posición y club de formación, así que ayer 25.000 personas se enteraron de que el guaje comenzó a golear en el UP Langreo. No estuve rápido para hacer esa foto.

Ayer, entre una marea de camisetas azul celeste, muchas de ellas con el nombre de Alessandro del Piero (jugador del Sydney FC hasta este verano), se veían bastantes camisetas del Barcelona y el número 7 de la Roja. Parece que Villa también tiene seguidores aquí. Incluso había alguna bandera asturiana.

El protagonista de la noche no decepcionó. En la segunda parte se puso (otra vez) la camiseta rojiblanca, saltó al campo entre ovaciones, y en el primer balón que controló en este hemisferio, se revolvió en el borde del área, chutó y marcó el gol que daba el empate para su equipo, para delirio de una grada que en principio debería serle hostil. No tuvo muchas más ocasiones de lucirse, ya que sus nuevos compañeros que deberían suministrarle balones no son precisamente Iniesta o Xavi.



jueves, 9 de octubre de 2014

Macquaire Park - Thornleigh (via Lane Cove)

El pasado fin de semana hice un tramo más del Great North Walk, esta vez por el tramo superior del valle de Lane Cove, conectando varios de mis paseos anteriores por la misma zona (Lane Cove y Blue Gum walk). Este tramo transcurre por un frondoso bosque, más diverso de lo habitual en otras rutas. También me encontré con múltiples aves y lagartos. La ruta está bien señalizada y discurre por un buen camino, salvo los cruces de ríos y arroyos, que solo son practicables en temporada seca. Los accesos a Lane Cove desde Macquaire Park son peligrosos porque hay que cruzar una carretera. Aunque esta es una de las mejores reservas naturales dentro de Sydney, los accesos están pensados solo para automovilistas y no para peatones.

Actualización (19 Oct 2014): he subido algunas fotos.





domingo, 10 de agosto de 2014

Kurnell - Cronulla

Este fin de semana hice otra ruta costera, unos 20 km por la península de Kurnell, al sur de la ciudad. El punto de partida fue el lugar exacto donde llegó el Endeavour el 29 de Abril de 1770 y desembarcó el Capitán Cook (por entonces, solo era Teniente). Allí hay un bonito parque conmemorativo. La primera parte de la ruta transcurre junto a los acantilados hasta llegar a un curioso campamento de caravanas de surferos. Allí comienza la playa, cuyo arco de 6 kilómetros de arena recorrí de punta a punta hasta llegar a Cronulla. Esta parte del recorrido es bonita, pero posiblemente sea un infierno achicharrador en verano. Una vez en Cronulla, decidí rematar la jornada haciendo el paseo urbano por su península, pasando junto a casas con preciosas vistas frente a Bundeena y el Royal National Park (donde ya estuve el año pasado). Resulta sorprendente que una localidad de apariencia acomodada y tranquila sea también conocida por los disturbios raciales que tuvieron lugar allí en 2005.