domingo, 12 de abril de 2015

Morisset, Newcastle y Fingal Bay

El pasado fin de semana hice una escapada hacia la zona de Newcastle, a algo más de dos horas en coche desde Sydney. Con una población similar a la de Gijón, Newcastle es la séptima ciudad más grande de Australia. Fue uno de los primeros asentamientos de europeos, quienes "descubrieron" el lugar mientras perseguían a unos convictos huidos de Sydney. En los últimos años se ha convertido en el mayor puerto de exportación de carbón del mundo, alimentado por las enormes reservas del Hunter Valley. Kilométricos trenes llegan continuamente a las grandes instalaciones del puerto y embarcan el mineral, al parecer de excelente calidad, con destino a puertos muy lejanos.

No tuve mucho tiempo para visitar la ciudad, solo para dar un breve paseo por un renovado muelle, justo a tiempo para fotografiar la espectacular puesta de sol de un día tormentoso. Tendré que volver en otra ocasión para explorar un prometedor paseo costero.

Contra todo pronóstico al día siguiente amaneció despejado así que continué un poco más al norte hasta Port Stephens, donde ya estuve hace más de un año. En esta ocasión visité la playa de Fingal Bay, que tiene un islote y un istmo de arena, como la playa de Borizo en Llanes. En ese lugar chocan las olas en direcciones opuestas. Las aguas cristalinas dejaban ver bancos de peces casi en la orilla.

Durante el viaje de vuelta tuve que conducir en medio de uno de los aguaceros más impresionantes que recuerdo, así que no hubo tiempo para más paradas. Sin embargo, en el viaje de ida hice escala en Morisset, una pequeña localidad conocida por ser santuario de canguros. Efectivamente no hay que esforzarse mucho para encontrarlos por centenares.





sábado, 28 de febrero de 2015

Great Ocean Road (II)

El otro día comencé el relato de mi reciente viaje por la Great Ocean Road. Durante el segundo y último día de mi viaje visité las atracciones más famosas de esta ruta, todas ellas cercanas a Port Campbell, la pequeña localidad donde me hospedé.

La postal icónica de la Great Ocean Road es la de los 12 Apóstoles al amanecer o al ocaso. Se trata de unos pináculos rocosos que desafían al océano y a la gravedad. Para empezar, hay que aclarar que el nombre "12 Apóstoles" no es más que una estrategia turística. Ni siquiera son doce (son unos 7, depende de cómo cuentes). Algún genio de la mercadotecnia decidió que el nombre que les pusieron los primeros europeos (la cerda y los cerditos) no era suficientemente digno, así que las rocas se convirtieron en "apóstoles".

A pesar de la tormenta del día anterior, tuve la suerte de visitar este paisaje en una fantástica mañana. La luz cálida y la bruma creada por el oleaje hicieron el resto. Esperaba encontrar montones de turistas, pero afortunadamente no fue así, y además el lugar está bien preparado. Los más afortunados disfrutan de una panorámica desde el enjambre de helicópteros turísticos, pero yo hice la visita a pie.

Este paisaje recuerda al de la Playa de las Catedrales en Lugo, aunque los 12 Apóstoles superan a la playa lucense por lo menos en cuanto a escala. No voy a entrar en otras comparaciones: ambos lugares merecen una visita.

Unos kilómetros más allá se encuentra la pequeña playa de Loch Ard Gorge, hundida entre los acantilados y al fondo de una cala. El lugar es famoso por un trágico naufragio hace más de 100 años, del que solo sobrevivieron dos jóvenes.

Otra parada obligatoria es el London Arch. Este lugar también cambió de nombre muy recientemente: hasta 1990 se conocía como London Bridge por sus dos grandes arcos de piedra. Pero el 15 de Enero de aquel año, uno de los arcos se desplomó, por lo que ahora sólo queda el otro. Fueron testigos unos turistas que se encontraban en la península en el momento en el que se convirtió en una isla, y que tuvieron que ser rescatados en helicóptero. Esta preciosa playa me recordó a la de San Antolín en Llanes, aunque también con una escala diferente.

Las fuerzas de la naturaleza que han esculpido este paisaje no dejan de transformarlo. Al desplome del puente se añade que en 2005 uno de los "Apóstoles" de 50 metros de altura perdió la batalla contra el océano y se desmoronó. Y la erosión también es muy visible en varios lugares del acantilado.

Después de estas visitas, de reponer fuerzas en un buen restaurante y reposar en la playa de Port Campbell, regresé a Melbourne por una carretera interior, un "atajo" de sólo 230 kilómetros, que me permitió descubrir hermosas granjas y grandes campiñas por las que puedes conducir durante mucho rato antes de encontrar una localidad.








lunes, 23 de febrero de 2015

Great Ocean Road (I)

Llevaba mucho tiempo esperando una buena oportunidad para visitar otras partes de Australia lejos de Sydney. Hace unos días por fin pude tachar Melbourne de la lista de lugares pendientes de visitar. Quizás otro día escriba la inevitable comparación entre Sydney y Melbourne (máxima rivalidad), pero hoy voy a hablar de la Great Ocean Road (primera parte).

La GOR es una carretera que recorre un tramo de la costa sur de Australia, comenzando en Melbourne y hacia el Oeste. Aparece en muchas guías turísticas como una de las rutas más pintorescas del mundo, lo que atrae a bastantes turistas, especialmente aventureros en caravana que dedican varios días a recorrerla. Yo hice un recorrido circular de unos 600 kilómetros en dos días desde Melbourne hasta Port Campbell regresando por el interior.

La ruta tiene varios atractivos. Para empezar, el punto de origen es Melbourne, que por si mismo ya merece una vista. Los primeros 100 kilómetros hasta Torquay son completamente anodinos: una autopista de varios carriles por un paisaje bastante aburrido. A partir de Torquay, la ruta se transforma en una sinuosa carretera de doble sentido paralela a la costa. Las primeras atracciones son algunas grandes playas famosas para los surfistas, aunque no me detuve en ellas. Una parada interesante para reponer fuerzas es Lorne, una localidad de la que apenas pude disfrutar porque me pilló una fuerte tormenta. En esta parte el terreno se vuelve más accidentado y la carretera se abraza al acantilado. Cada pocos metros hay un pequeño rincón para apartarse de la trazada y hacer algunas fotos.

La siguiente localidad es Apollo Bay, donde la carretera se separa un poco de la costa y se introduce en el parque nacional Great Otway. Esta es una zona de tupido bosque húmedo. Una parada muy recomendable es Mait's Rest, un paseo de media hora muy bien acondicionado que se adentra en la profundidad del bosque entre grandes eucaliptos.

Tomando un desvío se llega al cabo Otway, uno de los puntos más al Sur del continente Australiano. Allí hay un importante faro asociado a una larga lista de naufragios. El faro está abierto para visitas, pero yo llegué un poco tarde y ya estaba cerrado. De todas formas, el desvío hasta allí mereció la pena, tanto por el paisaje como por los impresionantes árboles que lamentablemente se están muriendo por alguna razón todavía poco clara, y por los koalas en libertad que encontré mientras conducía.

Mientras atardecía todavía conduje un tramo más, atravesando bosques y hermosos valles como Glenaire, hasta llegar al punto intermedio de mi ruta, Port Campbell.








martes, 20 de enero de 2015

Turramurra - Macquarie Park (via Lane Cove)

Otra sencilla excursión encadenando varias zonas verdes sorprendentemente salvajes rodeadas de barrios residenciales. El paseo comenzó en Turramurra, y enseguida me encontré dentro del profundo bosque de Sheldon. La sombra de los árboles ayudó a combatir el terrible sol, pero la humedad seguía siendo muy alta. El bosque estaba bastante silencioso salvo por la caída ocasional de alguna rama. Resalto lo del silencio porque durante el verano los insectos suelen ser muy escandalosos. El bosque y sus laberínticas sendas están mantenidos por los vecinos y grupos de scouts.

Salí del bosque al llegar al Mimosa Oval. En Australia hay dos tipos de campos para practicar deporte: los rectangulares para jugar al fútbol "normal" y al rugby league, y los "oval", para jugar al fútbol australiano y al cricket. Por algún motivo este campo vecinal se llama Mimosa Oval pese a ser rectangular, como se puede ver en Google Maps.

Tras recorrer algunas calles, me volví a meter en el bosque, esta vez siguiendo una pista que desciende hacia Lane Cove. Una vez en el fondo del valle, el camino enlaza con el Great North Walk, que seguí hasta el puente De Burghs. Este tramo de ya lo había recorrido antes. A partir de ahí continue junto a la autovía hasta la estación de destino, Macquarie Park.



domingo, 4 de enero de 2015

Dee Why - Manly

Este sencillo paseo no aparece en las guías, pero debería. Comienza en la laguna de Dee Why y recorre cuatro playas hasta llegar a Manly. La primera playa es Dee Why, larga y bonita. Una senda por encima del acantilado lleva hasta un precioso mirador sobre la playa de Curl Curl. Hoy era un día luminoso y de aguas cristalinas, y se mezclaban en azul marino con el verde esmeralda y la arena dorada. Recorriendo esta playa se llega a un camino más acondicionado que lleva, de nuevo sin separarse de la costa, hasta la tercera playa, Freshwater Beach, la única de las cuatro que no tiene un río y una laguna. Una colina demasiado urbanizada conduce hasta la famosa playa de Manly.

Este paseo de 10 kilómetros forma parte del recorrido del "Bloody Long Walk" (me ahorro la traducción), que es una actividad benéfica anual que consiste en ir, cada uno al ritmo que pueda, desde Palm Beach hasta el North Head, unos 35 kilómetros.







domingo, 28 de diciembre de 2014

Berowra - Mt Kuring-gai (por Cowan Creek)

Hace unos meses hice la ruta entre Mt Kuring-gai y Berowra a través del Berowra Creek, el valle al Oeste de ambas localidades. Ayer hice el camino inverso, pero por una ruta distinta: el valle de Cowan, otro estuario situado al Este. Es un paseo sencillo en los límites del Parque Nacional de Kuring-gai. Comienza con un descenso en zig-zag desde la estación de Berowra hasta el borde del agua, y luego transcurre por la orilla hasta el embarcadero de Apple Tree. Allí había multitud de familias disfrutando de sus lanchas y yates en un día de cielo plomizo y agradable frescor. Finalmente, una subida conduce hasta la estación de Mt Kuring-gai.




domingo, 7 de diciembre de 2014

Tormentas

En ocasiones Sydney encadena varios días consecutivos de tormentas. En esta ocasión llevamos 10 días de calor y fuertes tormentas por la tarde. Estas tormentas veraniegas suelen llegar del interior (el oeste) donde se forman espectaculares nubes. Gracias al radar meteorológico es fácil ver el avance de estas nubes y puedes planificar cuándo conviene salir de casa y cuándo hay que correr para evitar el chaparrón.

Además de los estragos causados por las trombas de agua y las ráfagas de viento, las tormentas de estos días llaman la atención por la violencia de los rayos y truenos. La ciudad ha sido sacudida por muchos rayos, que han causado varios heridos y el incendio en una subestación eléctrica a dos manzanas de mi casa.

Normalmente solo publico mis propias fotos en este blog, pero hoy voy a hacer una excepción. Un joven fotógrafo llamado Roland Taylor realizó esta llamativa composición combinando 20 exposiciones en un periodo de 30 minutos durante la tormenta del pasado miércoles. Él mismo explica el proceso que siguió para elaborar esta imagen.


Este tiempo no es nada extraordinario en Sydney. Desde que llegué ya he asistido a varios episodios similares. Los que llevan aquí más tiempo se acuerdan de la apocalíptica "tormenta roja" de 2009, o la costosa granizada de 1999.